Nuestra historia
Nos conocimos hace seis años, en la fiesta de un amigo, con 24 años cada uno. Conchita, coqueteando, decía que el nombre de Luis se le repetía porque había “Luises” por toda su familia. Luis, que no captó bien el nombre, le estuvo llamando todo el día María y ella fingió que todo estaba bien hasta que soltó: “Me llamo Conchita Guapa y Lista”. Desde entonces Luis guardó su nombre así en su móvil, en honor a aquel instante. Para entonces, Conchita empezaba su oposición y Luis su segundo año de Máster.
El COVID nos sorprendió separados y nos obligó a crear el hábito de hablarnos varias veces al día. Esa rutina de llamadas y mensajes fue el cimiento de todas las etapas siguientes de nuestra relación.
La oposición de Conchita se volvió especialmente dura cuando Luis viajó a Escocia. Conchita estudiaba regularmente allí y Luis estiraba al máximo sus estancias en España. Pese a los malos momentos, sabíamos que nos queríamos porque, cada vez que estábamos juntos, la relación seguía siendo cómplice. Así, nuestra relación fue creciendo y profundizándose en el tiempo.
Finalmente, cuando Conchita aprobó la oposición, todo encajó: por fin pudimos hacer planes y decidimos casarnos.
